Yo peregrinaba a este sitio

Si con el cocido hay quién encontró una religión definitiva, en el Caldero de Espí, hay quienes hemos encontrado el lugar perfecto de peregrinación a orillas del mediterráneo.

Imagen de http://www.portsaplaya.com/

Enclavado en el estrambótico Port Saplaya y a tiro de piedra de las huertas de Alboraya, encontramos este pequeño restaurante en el que rendir pleitesía al buen hacer y a la cocina honesta. Sin más pretensión que elaborar una receta original de arroz a banda, en este bar se homenajea la perdida buena costumbre de explicar qué estás comiendo y por qué lo estás comiendo. Y es que Manuel te va guiando a través de las particularidades de un plato originalmente marinero que llevado a tierra acabó de completarse, al añadir patatas para alimentar a más bocas y distraer a los niños, que no suele gustarles el pescado.

P1110797En primer lugar disfrutas del caldero, elaborado a base de pescados de “roca, espina y molla” que durante tres horas van dejando su esencia y aportando sabor y consistencia. Como resultado se obtiene un caldo denso y sabroso, que no lleva pizca de sal sino que se realza  a base de ñoras. Después de degustar este caldo y el pescado que lo acompaña, llega el original arroz a banda, es decir a parte del caldero. Un arroz sin color pero con todo el sabor del caldo con el que se elabora. Manuel te hace probar primero el arroz con el fin de que archives el sabor del mismo, para luego añadir un poco del caldo restante del caldero y el ajoaceite. Es al mezclarlo todo y volver a probarlo cuándo descubres todo el sabor y la potencia de este plato.

Imagen de http://comersinmilongas.com/

Al romanticismo que trae una receta con orígenes marineros, se le añade la magia del secretismo de la misma, ya que nadie te indicará qué pescados son los que emplean ni cómo se elabora la receta exactamente. Según nos cuenta Manuel, el caldero se elabora desde Murcia a Denia, con presencia y variaciones en Baleares y algunos puntos de Valencia con tradición marinera como el Perelló y el Cabañal.

Toda esta experiencia gastronómica es necesario acompañarla con algún buen vino regional o incluso algún vino turbio de los que se ofrecen. El punto final de esta maratón es menester ponerlo con una infusión de la casa elaborada con hierbas de la zona que ayudará con la digestión y predispondrá el espíritu para peregrinar de nuevo a este magnifico lugar. ¡Buen provecho!


Gracias a Manuel por dedicarnos su tiempo y a Comer sin milongas por habernos descubierto este magnifico lugar

Anuncios

Un comentario en “Yo peregrinaba a este sitio

Comentarios aquí:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.