De tapa en tapa

Durante las pasadas navidades tuvo lugar el Primer Concurso de Elaboración de Tapas APGE. Este evento se hizo con el objetivo fundamental de transformar, de una vez por todas, las palabras (de numerosos artículos que nos han hecho la boca agua) en hechos. El resultado no defraudó… Los 10 participantes del concurso mostraron un elevadísimo nivel de originalidad y talento culinario, como mostró la desaparición de todas las tapas en menos de una hora (con ayuda de unos buenos caldos, por supuesto).

Uno de los principales favoritos, Carlos, se impuso con contundencia en el concurso. Su obra maestra, su ópera prima, denominada Señor calvo con tupé fue una tosta de solomillo con cebolla confitada y salsa a la pimienta. El bocado, fino y jugoso, nos recordó que lo sencillo casi siempre acaba triunfando (como bien declaró su autor), sobre todo cuando se cuenta con el irrepetible toque de este habilidoso chef. No en vano, no es la primera vez que Carlos alcanza las mieles de la victoria en este tipo de concursos, con un amplio repertorio formado, entre otras tapas, por huevos de codorniz sobre lecho de jamón y pan o mini tartas de queso.

No lo tuvo fácil Carlos. Carmen, segunda clasificada, aglutinó casi todas las expresiones de asombro y admiración con su singular Calicata. De magnífica puesta en escena, este volován sedujo a los asistentes con sus 4 capas de mermelada de pimientos, crema de queso de cabra, olivada y crema de berenjena. Indescriptible la fusión de todos estos deliciosos “horizontes” que por sí solos ya hubieran conquistado muchos paladares. El secreto, según la autora, la elaboración casera, no exenta de cariño e ilusión, de todos sus ingredientes.

La originalidad y presentación tuvieron su merecido reconocimiento. Y es por ello por lo que Sara, con sus palmeritas mediterráneas de tomate seco y queso, alcanzó un reñido tercer puesto. Sara nos recomienda servir esta sencilla (y resultona) tapa de entrante o de picoteo para una cena informal. Aunque esta versión es apta para vegetarianos, la chef nos anima a probar las “infinitas posibilidades” de las palmeritas saladas, rellenando con jamón y queso, pesto y frutos secos, olivada, queso fresco para untar y cebolla frita….

El nivel del resto de las tapas no hace sino añadir más mérito a los tres primeros clasificados. María se quedó a las puertas del pódium con su ¡Fusión!, una tosta de guacamole y salmón ahumado, con el que su autora logró sin duda el punto de sabor, contraste y suavidad que pretendía. Habrá quien diga que los ingredientes no casan demasiado con la gastronomía española, pero no hay duda que conocer nuestros tesoros y fusionarlos con el legado gastronómico de otros países contribuirá a hacer aún más grande nuestra cultura culinaria. Es por ello por lo que Clara, con su fusión vikingo-murciana, combinó en su tapa salmón ahumado, huevo duro picado y el inconfundible toque de limón de la huertica. Guillermo sorprendió a los que dudaban de su competencia con la tapa -de desconcertante nombre- Cádiz, unas mini-cestitas con mezcla de paté, huevo duro y anchoas, rematadas por aceituna o queso ahumado al comino. Juan provocó las sonrisas y sedujo los estómagos de los asistentes con su Euskal Quesoak. De nombre original y reivindicativo, esta tapa (que incluía el delicioso queso vasco Idiazábal, y fue fruto de los continuos viajes por España de este intrépido agrónomo) no le aupó a los primeros puestos pero fue la primera que se acabó… Por algo sería.

¿Por qué es necesario romperse el coco o innovar cuando se domina lo sencillo? Esa máxima quedó consolidada con las exquisitas crepes de jamón y queso de Belén y la tortilla de patatas de la madre de María Jesús… Grandes mecas de nuestra tapa por excelencia como Bodegas La Ardosa deberían tomar nota del equilibrio y sabor de esta tortilla, que contó con el beneplácito generalizado. Los anfitriones de la reunión, Pedro y Lourdes, se unieron a última hora con su pollo feliz. A este pollo troceado con salsa de leche condensada no se le veía realmente muy feliz, pero sí a los que lo probamos. Sin duda, con una original presentación, este exótico manjar hubiera acabado en las posiciones de privilegio.

Independientemente del resultado, los ganadores fueron nuestros estómagos. La empanada y quesos de Dani y Maite (ausentes a los que se echó mucho de menos), el vino, los regalos, baile y las “preuvas” del año 2002 retransmitidas por Carmen Sevilla y Ramón García amenizaron el resto de la velada y nos ayudaron a digerir todos esos manjares.

Hacemos a un llamamiento a todos los amigos/as de APGE para que participen en la próxima edición, que de buen seguro será legendaria.


En este artículo no se incluyen imágenes para fomentar la imaginación lectora, generar expectativas gustativas y principalmente animar al público a participar en el siguiente si quieren ver de que se trata.

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